El mal aliento, también conocido como halitosis, es una condición desagradable que puede causar mucha vergüenza.
Y, para muchas personas, es aún peor por el hecho de que ni siquiera saben que lo tienen.
Hay muchas causas posibles para el mal aliento, así que si crees que puedes tener el problema, habla con tu dentista.
Lo que comes afecta lo que exhalas. Ciertos alimentos, como el ajo y las cebollas, contribuyen al mal aliento e incluso las personas que hacen dieta pueden desarrollar un aliento desagradable por comer con poca frecuencia.
Si no se cepilla y usa hilo dental a diario, las partículas de comida permanecen en la boca y acumulan bacterias, lo que puede causar mal aliento.
El mal aliento también puede ser causado por la boca seca (xerostomía) que ocurre cuando el flujo de saliva disminuye.
Una de las razones por las que es especialmente importante hablar con su dentista sobre el mal aliento es que puede ser un signo de un problema médico subyacente, como una infección del tracto respiratorio o problemas gastrointestinales.
El mal aliento persistente o el mal sabor de boca también pueden ser señales de advertencia de la enfermedad de las encías.
Fumar también puede causar mal aliento, manchar los dientes y reducir su capacidad para saborear los alimentos.
Por todas estas razones, no deberías tolerar el problema del mal aliento. Hable con su dentista y averigüe qué podría estar causando el problema.
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