Si a veces el sabor de algo frío o caliente le duele en los dientes, es posible que sufra de sensibilidad dental.
La sensibilidad dental es un problema común que puede ser causado por caries y dientes fracturados.
Pero también puede ser causado por esmalte dental desgastado, un diente agrietado o una raíz dental expuesta.
El esmalte dental es la sustancia más fuerte del cuerpo y protege las coronas de los dientes sanos. Una capa llamada cemento protege la raíz del diente debajo de la línea de las encías.
La parte debajo del esmalte y el cemento se llama dentina, que es menos densa que el esmalte o el cemento.
La dentina contiene pequeños tubos huecos o canales llamados túbulos. Cuando la dentina pierde su cubierta protectora, los túbulos permiten que los alimentos calientes, fríos, ácidos o pegajosos lleguen a los nervios y las células del interior del diente.
Esto provoca hipersensibilidad y molestias ocasionales pero, afortunadamente, la irritación no provoca daños permanentes.
Seguir una higiene oral adecuada ayuda a evitar que las encías se retraigan y provoquen el dolor de los dientes sensibles.
Cepillarse los dientes incorrectamente o incluso cepillarse demasiado puede causar problemas en las encías.
Tu dentista te aconsejará sobre la mejor rutina diaria para maximizar tu higiene bucal.
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